El edificio

HISTORIA DEL EDIFICIO

Los jesuitas, fundados en 1534, se establecieron en Zaragoza en 1547 con el apoyo de Juan González de Villasimpliz, secretario imperial y conservador del patrimonio real en Aragón, pero el colegio de la Inmaculada Concepción solo se hizo efectivo en 1555, tras superar múltiples avatares, en el solar de la antigua sinagoga mayor que se había convertido en iglesia de Nª Sª de Belén. A finales del siglo XVII se construyó a su lado el colegio del Padre Eterno, para los jesuitas que tenían que hacer la tercera probación.

Con la expulsión de 1767 se planteó el destino de estos edificios. Carlos III dispuso el en 1769 que el colegio y su iglesia se aplicasen al Seminario de San Carlos, institución creada en 1737 por los Operarios Misionistas del P. Francisco Ferrer, encargados de la formación del clero y de dar misiones y ejercicios espirituales y que tenía su sede en la Plaza del Reino (desaparecida en los años 30 del pasado siglo con la reforma que dio lugar a la calle de san Vicente de Paúl). En el claustro se picaron los escudos de los jesuitas y en la portada se colocó el de Carlos III. Los Misionistas desparecieron a principios del siglo XIX. Los sacerdotes de San Carlos dirigían esta casa, predicaban misiones populares, examinaban a los sacerdotes para darles licencias de confesar y predicar, enseñar las rúbricas del Misal a los ordenandos y asistían al arzobispo en la visita pastoral si así los designaba.

El Colegio del Padre Eterno fue destinado como sede del Seminario Conciliar, que no se abrió hasta 1788 y cuya dirección corrió a cargo de los sacerdotes de San Carlos; fue destruido por los franceses el 27 de junio de 1808.

En 1885 se instaló en una de sus plantas el seminario de pobres de San Francisco de Paula, fundado por el arzobispo, cardenal Benavides, que subsistió hasta la construcción del Seminario diocesano en Casablanca, integrándose en el mismo. En los años 50 /60 del siglo XX se instaló un seminario de vocaciones tardías.

Los jesuitas reclamaron su propiedad al arzobispado ante la Congregación del Clero hacia 1915; aunque perdieron el litigio, se les concedió la iglesia de san Pedro Nolasco, luego del Sagrado Corazón.

El Real Seminario de San Carlos Borromeo de Zaragoza fue declarado Monumento Nacional por Decreto del Ministerio de Cultura de 16 de febrero de 1983, publicado en el BOE de 18 de abril de 1983. El 21 de enero de 2002 el BOA publicó la orden de 28 de diciembre de 2001, del Departamento de Cultura y Turismo, por la que se completa la declaración originaria de Bien de Interés Cultural del denominado Real Seminario de San Carlos Borromeo (Iglesia y Colegio de la Inmaculada y del Padre Eterno) en Zaragoza, conforme a la Disposición Transitoria Primera de la Ley 3/1999, de 10 de marzo, de Patrimonio Cultural Aragonés.

Entre 2002 y 2005 el Gobierno de Aragón promovió la restauración de la capilla de los Duques de Villahermosa. Las obras afectaron a la práctica totalidad de la capilla, al coro, a los lienzos de Vicente Berdusán y al grupo de pinturas sobre cobre. El presupuesto de los trabajos fue 183.396 euros.

Desde el año 2004 llevaron a cabo diversas actuaciones de emergencia en la zona de la torre. En 2007 se perciben graves deficiencias en los aleros, cornisas y elementos de decoración arquitectónica. El 29 de diciembre 2009 se firma un convenio entre el Departamento de Educación, Cultura y Deporte, la CAI y el Arzobispado para recuperar las cubiertas, fachadas y torre, a partes iguales, durante 2010-2102. En marzo de 2012 se firmó una adenda que modifica el convenio al detectarse otros daños en el edificio. El departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte destinó 931.000 euros.

El Gobierno de Aragón publicó en el BOA de 5 de julio de 2012 la licitación de las obras de recalce y consolidación de cimentación de la zona sur del Real Seminario de San Carlos Borromeo. El plazo de ejecución ascendió a 22 semanas con un presupuesto base de 931.240 euros.

Otras actuaciones en años anteriores y posteriores aparecen citadas en el proyecto para recuperar la escalera y la biblioteca, en la que el Ejecutivo aragonés entre 2018 y 2019 invirtió 226.393 euros llevado a cabo por Javier Ibarguen Soler.

Textos de Juan Ramón Royo Garcia